martes, 6 de octubre de 2015

El secreto del rey Gojo.

El secreto del rey Gojo

Eso sí, él siguió vistiendo su mismo traje, aunque le pidió al sastre que le hiciese unos cuantos de repuesto para que en la lavandería pudieran descansar por la noche.


Había una vez un reino en el que todo el mundo era feliz. Su gobernante, el rey Gojo, había conseguido llevar la paz y la felicidad a aquel lugar gracias a su valentía y su ingenio. Tiempo atrás, su reino había sido invadido por un ejército malvado que tenía sometidos a sus habitantes.

Pero el rey Gojo había conseguido expulsarlos gracias a un traje mágico que le llenaba de valor que el Hada del Bosque le había regalado. Cuando el rey se ponía su traje y hablaba, todo el ejército y todo el pueblo se contagiaban de la valentía, del coraje y del entusiasmo del monarca.
Nadie en el reino conocía el secreto de su traje. El rey Gojo no quería que nadie se enterara de que su atuendo tenía poderes. Si el enemigo lo descubría y se lo robaba sería el fin de su reinado y de su pueblo.

Todos los días, el rey Gojo se ponía su traje mágico nada más levantarse. Y si no se acostaba con él era porque tenía que lavarlo. Pero cuando se lo quitaba, al rey Gojo le entraba mucho miedo, así no se separaba de su traje ni un momento. Mientras le lavaban el traje, el rey Gojo estaba allí al lado, incluso pedía que lo tendieran junto a su cama para ponérselo nada más levantarse.

Pero un día el sastre real se dio cuenta de que el traje del rey Gojo tenía un descosido en el pantalón, así que lo cogió mientras el rey dormía, pensando que no se daría cuenta y con la intención de devolverlo antes del amanecer. Aun así, por si acaso el rey se desvelaba y para que no se asustase al no ver el traje, el sastre le dejó una copia en el lugar donde solía colocar el traje original.

Pero esa noche un pequeño ejército de soldados venidos de muy lejos atacó el castillo por sorpresa. Los vigías alertaron enseguida al rey, que se puso su traje sin darse cuenta de que era una copia y salió a dirigir su ejército con la misma energía y valentía de siempre.

En pocas horas, el rey Gojo y sus soldados habían expulsado al enemigo.

Cuando llegó a sus aposentos, descubrió que había un traje allí. No entendía qué pasaba, así que llamó al sastre para pedirle explicaciones.
- Querido sastre, no necesito un traje nuevo. Este que tengo me gusta. ¿Por qué me has hecho otro?
- Majestad, el traje que veis ahí es el vuestro de siempre. El que lleváis puesto es nuevo -. El sastre le relató la historia del descosido al rey, que no salía de su asombro.
- ¿Quieres decir que he luchado sin mi traje? ¿Que he dirigido a mi ejército y vencido al enemigo por mis propios medios?
- Sí, majestad - respondió el sastre, que no salía de su asombro ante aquella situación.
- Entonces, te envía el Hada del Bosque, ¿verdad?
- ¿Qué hada, señor? Yo soy un simple sastre que aprendió el oficio de su padre. Será mejor que descanséis, majestad. Habéis dormido poco y el esfuerzo os hace perder el juicio.

Pero el rey estaba muy lúcido. Se había dado cuenta de que el traje no tenía poderes de ningún tipo. Ese día, el rey Gojo descubrió que el gran regalo que le había hecho el Hada del Bosque no era un simple traje, sino el valor y la confianza que se necesitaba para dirigir un gran reino y defender la paz de sus gentes.

OPINIÓN
El cuento del rey Gojo nos explica que podemos lograr lo que nos propongamos si creemos en nosotros mismos y estamos convencidos de que podemos hacerlo. La auto-confianza es muy importante porque nos ayuda a esforzarnos y a superar cualquier obstáculo que tengamos por delante. De nada sirve trabajar por alcanzar un objetivo si creemos que no lo lograremos. Sin embargo con confianza, trabajo e ilusión, todo es posible.

Fuente: http://www.cuentoscortos.com

EL TRAJE NUEVO DEL EMPERADOR.

El traje nuevo del emperador
Había una vez un emperador al que le encantaban los trajes. Destinaba toda su fortuna a comprar y comprar trajes de todo tipo de telas y colores. Tanto que a veces llegaba a desatender a su reino, pero no lo podía evitar, le encantaba verse vestido con un traje nuevo y vistoso a todas horas. Un día llegaron al reino unos impostores que se hacían pasar por tejedores y se presentaron delante del emperador diciendo que eran capaces de tejer la tela más extraordinaria del mundo.

- ¿La tela más extraordinaria del mundo? ¿Y qué tiene esa tela de especial?

- Así es majestad. Es especial porque se vuelve invisible a ojos de los necios y de quienes no merecen su cargo.

- Interesante… ¡entonces hacedme un traje con esa tela, rápido! Os pagaré lo que me pidáis.

Así que los tejedores se pusieron manos a la obra.

Pasado un tiempo el emperador tenía curiosidad por saber cómo iba su traje pero tenía miedo de ir y no ser capaz de verlo, por lo que prefirió mandar a uno de sus ministros. Cuando el hombre llegó al telar se dio cuenta de que no había nada y que lo que los tejedores eran en realidad unos farsantes pero le dio tanto miedo decirlo y que todo el reino pensara que era estúpido o que no merecía su cargo, que permaneció callado y fingió ver la tela.

- ¡Qué tela más maravillosa! ¡Que colores! ¡Y qué bordados! Iré corriendo a contarle al emperador que su traje marcha estupendamente.

Los tejedores siguieron trabajando en el telar vacío y pidieron al emperador más oro para continuar. El emperador se lo dio sin reparos y al cabo de unos días mandó a otro de sus hombres a comprobar cómo iba el trabajo.

Cuando llegó le ocurrió como al primero, que no vio nada, pero pensó que si lo decía todo el mundo se reiría de él y el emperador lo destituiría de su cargo por no merecerlo así que elogió la tela.

- ¡Deslumbrante! ¡Un trabajo único!

Tras recibir las noticias de su segundo enviado el emperador no pudo esperar más y decidió ir con su séquito a comprobar el trabajo de los tejedores. Pero al llegar se dio cuenta de que no veía nada por ningún lado y antes de que alguien se diera cuenta de que no lo veía se apresuró a decir:

- ¡Magnífico! ¡Soberbio! ¡Digno de un emperador como yo!

Su séquito comenzó a aplaudir y comentar lo extraordinario de la tela. Tanto, que aconsejaron al emperador que estrenara un traje con aquella tela en el próximo desfile. El emperador estuvo de acuerdo y pasados unos días tuvo ante sí a los tejedores con el supuesto traje en sus manos.

Comenzaron a vestirlo y como si se tratara de un traje de verdad iban poniéndole cada una de las partes que lo componían.

- Aquí tiene las calzas, tenga cuidado con la casaca, permítame que le ayude con el manto…

El emperador se miraba ante el espejo y fingía contemplar cada una de las partes de su traje, pero en realidad, seguía sin ver nada.

Cuando estuvo vestido salió a la calle y comenzó el desfile y todo el mundo lo contemplaba aclamando la grandiosidad de su traje.

- ¡Qué traje tan magnífico!

- ¡Qué bordados tan exquisitos!

Hasta que en medio de los elogios se oyó a un niño que dijo:

- ¡Pero si está desnudo!

Y todo el pueblo comenzó a gritar lo mismo pero aunque el emperador estaba seguro de que tenían razón, continuó su desfile orgulloso.

OPINIÓN
 Este cuento nos ayuda a entender lo negativo que puede ser la soberbia y la arrogancia a través de un personaje, el del emperador, que precisamente encarna ambos adjetivos. La historia nos enseña que creyendo que somos mejores que los demás sólo podemos acabar demostrando que somos mucho más necios que el resto.


Fuente: http://www.cuentoscortos.com

lunes, 5 de octubre de 2015

¡HOLA AMIGOS!

Este blog tiene como objetivo entretenerte gracias a diferentes corrientes literarias, pero principalmente a base de cuentos muy interesantes, este blog esta diseñado para todo el mundo que sea amante de la lectura, pero nos enfocamos en ti y tu opinión. 

Así que, esperamos con mucho entusiasmo tu comprensión, pasión por leer y por supuesto, tu opinión. Y si te han gustado nuestras publicaciones puedes compartirlo con tus amigos, familiares, conocidos y desconocidos (Todo se vale); esto con el fin de darnos a conocer y que más personas como tú puedan disfrutar de este grandioso blog.

Y recuerda que "Uno de los mayores y más valiosos aprendizajes que pudo obtener el hombre fue haber aprendido a leer". 


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BLOGGER´S: Luis Fernando Lorenzo Cartas & Emiliano Sebastian Santiago Arévalo